jueves, 4 de agosto de 2011

Tokio



Una colaboración para Diario de Cuba.

En 1983, Wim Wenders viaja a Tokio para filmar ese "mundo amoroso y ordenado de la mítica ciudad" que tanto le había conmovido en los filmes de Ozu Yasujirō. Se encuentra, sin embargo, con "un torrente de imágenes impersonales, duras, amenazantes e incluso crueles"; imágenes en "galopante inflación" ante las cuales ya se ha perdido toda mirada capaz de "crear un orden", de restituir un "mundo transparente".

A su desencanto —revelado dos años más tarde en ese magnífico fresco que es Tokyo-ga— puede contraponerse el desenfado con que, algo más de una década antes, Andrei Tarkovski dejara en pantalla, por casi cinco minutos, la Autopista Metropolitana de Tokio y los luminosos perfiles de sus tramos céntricos, únicamente para contextualizar el mundo terrestre de su filme Solaris dentro de un ambiente de futuro.

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Fotos: "Basta observar el dramático contraste entre el Nakagin —el edificio que durante los 70 y los 80 conformara uno de los parámetros visuales para la construcción del imaginario de Tokio como ciudad del futuro— y las recientes megaestructuras del distrito de negocios de Shiodome (…) para tener una somera idea de la magnitud de [los] cambios” . A la izquierda, el edificio Nakagin (Kurokawa Kishō, 1972); a la derecha, el conjunto de rascacielos del Shiodome Central Business District (2005). Ambos se encuentran frente a frente. Fotos tomadas por mí en el verano de 2007.

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