miércoles, 5 de mayo de 2010

Ver e interpretar


El cartel que encabeza este post -datado de hacia 1962 en la “Guide to the Cuban poster collection, 1960-2000” del Online Archive of California- tiene un doble (o acaso triple) interés. El primero, por dar a conocer algunos de los filmes japoneses que se pasaban en Cuba a inicios de los sesenta, así como por lo que de reconsideración dentro del contexto cultural y político de la época puede dejarnos la misma estructura de los ciclos y la elección de los filmes. El segundo, por el propio objetivo del curso, que explicita con ridícula bastedad (francamente hilarante) las intenciones de la enseñanza de la apreciación artística, ideologizadas en los planes de estudios y, como bien se sabe, transmutadas en censura o en juicios políticos a los creadores. El ciclo de Japón lo introduce el profesor y crítico de cine Mario Rodríguez Alemán (o “Mario Rodríguez Alemán Democrático”, como llegaría a apodársele por su tendencia a -y en- la interpretación política de los filmes), y el evento aparece promocionado por la Central de Trabajadores de Cuba (CTC), todavía necesitada del apelativo de “revolucionaria”, y por la entonces Asociación de Jóvenes Rebeldes (AJR). De las cintas japonesas que anuncia el curso creo haber visto únicamente Los siete samuraís, habitual, aparte de por sus virtudes, para explicar el tema de la explotación campesina y la rebeldía de los “desclasados”. Del resto, sin revisar a fondo, sólo advierto la curiosidad de la aparición de Eiji Okada en Hiroshima, actor que se hiciera famoso en occidente por otra cinta casi homónima (y tal vez de contexto similar): Hiroshima mon amour, de Alain Resnais y con guión de Marguerite Duras.

Con respecto al tema de la propaganda política dentro de la enseñanza y la apreciación artística en Cuba, incluyo abajo dos paradigmáticos periódicos murales, encontrados en la misma fuente que el anterior, y pertenecientes a la misma época: aunque ya para el arte no funciona, todavía en el terreno de la admonición y la agitación política es usual, más por vicio que por convicción, semejante retórica. Sobre carteles para los estrenos, y por las cintas japonesas que se proyectaban en Cuba, puede verse la pequeña muestra de gráfica de los años sesenta y setenta recogida en el interesante blog sobre cine japonés Wildground.


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