Aunque no ha sido un tema recurrente dentro del repertorio cubano, “Mágica luna” (Patrick Welch y Michael Merlo), popularizada por Celia Cruz con la Sonora Matancera en 1960, cuenta en Japón con, al menos, cinco versiones. Editada por Nihon Victor, Moriyama Kayoko la interpretaría ese mismo año en la oncena edición del estelar programa Kōhaku con el título de “Cuba de luz de luna”; y pronto aparecerían las versiones de The Peanuts y de Nishida Sachiko (de las otras dos, atribuidas a Cristal Sisters y a Kida Yoshiko, aparentemente no se conservan grabaciones). El que, aparte de los arreglos, cada versión incluya letras diferentes -el título, no obstante, sigue siendo el mismo- probablemente obedezca más al intento de personalizar un tema de éxito que a una particular traducción, sobre todo si, desde un inicio, se considera que la pieza de Celia no menciona a Cuba. La versión de The Peanuts añade, además, un “mucho, mucho, bésame mucho”, en referencia a la famosa composición de Consuelo Velázquez, y un “vaya, vaya, vaya con dios”. El orden de las grabaciones abajo es: Moriyama Kayoko, The Peanuts, Nishida Sachiko y Celia Cruz.
miércoles, 20 de octubre de 2010
martes, 19 de octubre de 2010
Roberto Barbon y General Min Min
La actriz Aki Takejō y Roberto Barbon, primer pelotero cubano (y latinoamericano) en el beisbol japonés, anuncian el aire acondicionado General Min Min, de Fujitsu General. Salvo por la presencia Barbon, quien desde su retiro en 1965 funge como traductor de español e inglés para los entonces Hankyu Braves (hoy Orix Buffaloes), con quienes jugara, el comercial no posee mayor gracia que un juego de palabras entre ue da (arriba) y Ueda (apellido de Ueda Toshiharu, a la sazón manager de los Hankyu Braves), y la particularidad, o acaso innovación, de que el General Min Min lanzase el aire frio hacia abajo. Quién sabe si Barbon haya sido también el primer anunciante cubano en la televisión japonesa.
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jueves, 9 de septiembre de 2010
sábado, 7 de agosto de 2010
Marilyn, Di Maggio y el Hotel Imperial
Releyendo al gran Gay Talese -su magnífico retrato de Joe Di Maggio- reparo en que fue Tokio la ciudad escogida por Jolting Joe y Marilyn Monroe para su luna de miel. Al parecer, la visita de la artista a las tropas norteamericanas en Corea, así como la reacción de Joe a ella, dejó en segundo plano el recorrido de la pareja por Japón, al menos después del regreso de Marilyn. De los varios y casi coincidentes relatos sobre la apoteósica llegada de Joe y Marilyn a la capital nipona me ha llamado la atención la observación de Richard Ben Cramer, en su Joe Dimaggio: The Hero's Life (pp.356-357), acerca de los “embates” sufridos por el Hotel Imperial, donde ambos se alojarían:
In the forty years since Frank Lloyd Wright designed the magnificent stone pile (and personally supervised its construcción) the Imperial Hotel had withstood (without one broken teacup) an earthquake that leveled much of old Tokyo and American bombing during World War II. But it would not survive unscathed the arrival of Marilyn Monroe. Two hundred Tokyo policemen guarded the hotel doors. But thousands of fans from the parade route had been denied their glimpse of the Honorable Buttocks- Swinging Madam (as Marilyn was known in the Japanese Press)… and they could not be held back. They trampled through the koi ponds, broke the hotel´s revolving doors, and –when those were jammed – crashed through the plate glass windows on either side. They were in no mood to be shooed away. They ringed the hotel, shouting her name into the icy night –until Marilyn (a bit snappish herself, by that time) was forced to make appearance on a balcony (“like I was a dictator o something”, as she said) to wave, and blow kisses –by which gestures the crowd was calmed.

En realidad, la mítica indemnidad del Hotel Imperial -al que me habré referido en otras ocasiones- durante el Gran Desastre de Kantō (el terremoto al que se refiere Cramer) no fue ni mucho menos tal. No obstante, resistir un terremoto de casi ocho grados, librar los siniestros que le acompañaron y funcionar, además, como refugio, le convirtieron, desde el mismo día previsto para su inauguración, en símbolo de la ciudad; rango, circunstancial y acaso inmerecidamente sublimado por el colapso del Doce Pisos de Asakusa, emblema de un Tokio que aún era Edo y que el gobierno japonés, escudado en su supuesto intento de “moralizar” el desarrollo moderno de la “capital imperial”, estaba empeñado en destruir. Dañado nuevamente durante el bombardeo de Tokio, en 1945, el Hotel Imperial sobreviviría apenas una década después de la visita de Marilyn y Joe. Fue desmantelado en 1968, en parte, precisamente, por las deficiencias de su estructura antisísmica, y su lobby trasladado al magnífico museo de Meiji Mura.
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viernes, 6 de agosto de 2010
Hiroshima and the Emperor’s New Clothes
Al tema del bombardeo atómico y la literatura japonesa ya me he referido brevemente en "Japón después" . Hoy, en el sesenta y cinco aniversario de la tragedia, quiero reproducir la traducción de Richard Minear de "Hiroshima and the Emperor’s New Clothes", de Kurihara Sadako. Aunque algunas obras conocidas en occidente hagan suponer lo contrario -acaso con la ayuda del cine y por las propias dimensiones del tema- en general las traducciones de literatura japonesa sobre Hiroshima y Nagasaki siguen siendo bastante escasas, especialmente para el caso de la poesía, o de las obras de autores víctimas ellos mismos del bombardeo.
Hiroshima and the Emperor’s New Clothes
Chubby,
glossy face shiny with sweat,
the emperor of the new clothes,
his (nuclear) belly button plain to see,
says he’s coming to Hiroshima.
He says he’ll pay his respects at the atomic cenotaph.
Can he really stand
belly-button-bare before the monument
that says “the mistake shall not be repeated”?
The emperor of the new clothes,
who says what is isn’t
and what isn’t is
and turns lies and fraud into state policy,
says he’s coming,
bare belly button and all.
In Hiroshima
not only the children
but also the old people, the men, the women
laugh, get angry
at the chubby emperor’s
belly-button antics.
In April he pays his respects at the shrine to war,
in August he pays his respects at the atomic cenotaph.
Repeating flat contradictions every day,
in the country across the sea
he says what they want him to say;
here at home, for domestic consumption,
he says what is isn’t
and what isn’t is.
But Hiroshima will not be fooled.
O, you 200,000 dead!
Come forth, all together,
from the grave, from underground.
Faces swollen with burns,
black and festering,
lips torn,
say faintly, “We stand here in reproach.”
Shuffle slowly forward,
both arms shoulder high,
trailing peeled-off skin.
Tell them—
the emperor of the new clothes
and his entire party—
what day August sixth is.
Hiroshima and the Emperor’s New Clothes
Chubby,
glossy face shiny with sweat,
the emperor of the new clothes,
his (nuclear) belly button plain to see,
says he’s coming to Hiroshima.
He says he’ll pay his respects at the atomic cenotaph.
Can he really stand
belly-button-bare before the monument
that says “the mistake shall not be repeated”?
The emperor of the new clothes,
who says what is isn’t
and what isn’t is
and turns lies and fraud into state policy,
says he’s coming,
bare belly button and all.
In Hiroshima
not only the children
but also the old people, the men, the women
laugh, get angry
at the chubby emperor’s
belly-button antics.
In April he pays his respects at the shrine to war,
in August he pays his respects at the atomic cenotaph.
Repeating flat contradictions every day,
in the country across the sea
he says what they want him to say;
here at home, for domestic consumption,
he says what is isn’t
and what isn’t is.
But Hiroshima will not be fooled.
O, you 200,000 dead!
Come forth, all together,
from the grave, from underground.
Faces swollen with burns,
black and festering,
lips torn,
say faintly, “We stand here in reproach.”
Shuffle slowly forward,
both arms shoulder high,
trailing peeled-off skin.
Tell them—
the emperor of the new clothes
and his entire party—
what day August sixth is.
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Richard Minear
jueves, 8 de julio de 2010
Paréntesis futbolístico
Después de pronunciar el famoso "Españoles, Franco ha muerto", Carlos Arias Navarro, a la sazón presidente del gobierno, lee el testamento del "caudillo". Una version de unviejolobo a partir de la magnífica boutade de El Intermedio.
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jueves, 1 de julio de 2010
El intermedio y algunas curiosidades
La semana pasada Thais Villa, en su sección de El Intermedio, llevó a tres adolescentes de poco hábito de lectura a la Feria del Libro de Madrid con el propósito de que cada uno escogiera un libro, lo leyera durante la semana, y lo comentara en el programa de ayer. La primera curiosidad (en cuanto al tema de este blog, claro está) es que dos de las obras elegidas resultaran ser de autores japoneses: Azul casi transparente , de Murakami Ryū, y Soy un gato, de Natsume Sōseki (también publicada por Trotta con el título de Yo, el gato); la segunda, que ambas novelas coinciden en ser tanto las primeras obras mayores de sus autores como aquellas que los llevarían a la fama: Azul casi transparente, publicada en 1976, obtuvo ese mismo año el Premio Akutagawa, y Soy un gato, de 1905, es uno de los clásicos de la literatura japonesa moderna.
De Murakami Ryū he comentado brevemente en posts anteriores ( "De idiomas" y "¿Quiénes son?") sobre su peculiar labor como empresario de la salsa cubana en Japón. En relación con la novela de Natsume Sōseki, ha resultado igualmente curioso la reciente publicación de Soseki: inmortal y tigre, un volumen de Fernando Sánchez Dragó que tiene como protagonista a su gato, bautizado con el nombre del escritor japonés. Sánchez Dragó -cuya esposa es, por cierto, japonesa- ha sido profesor de literatura española en Japón y guionista de programas en español para la cadena NHK. Las melodramáticas relaciones de Sánchez Dragó con su gato (con el que llegaría, incluso, a presentar su programa Diario de la noche en Telemadrid) fueron nota frecuente en los medios españoles hasta la muerte de la mascota.
Los videos han sido tomados de Campamante's Channel, un canal de You Tube dedicado a El intemedio. Emisiones completas y otros fragmentos de este excelente programa -que recomiendo a todo aquel que le interese el buen humor - pueden verse también en laSexta TV Online.
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