domingo, 11 de noviembre de 2012

Chapucería cubana

(Sin relación con el tema de este blog) 

Resulta que la mayor crítica que cierto entrevistado puede hacer a lo que ocurre en Cuba (“ocurre” se refiere a la actual situación política y económica, ya sobreentendida en el curso de la entrevista) se reduce, nada más y nada menos, que a una supuesta pecularidad congénita del ser cubano: querer lograrlo todo a la mayor brevedad a sabiendas de que no siempre es posible.  

En realidad, la pregunta ha sorprendido al entrevistado; a diferencia de las anteriores es demasiado abierta y es él mismo el que se ve precisado a especificar. Advierte, además, que ha comenzado a responder con un plural mayestático, y pasa, titubeando, a la primera persona del singular. Evidentemente, no sabe qué contestar y colige que la respuesta no debe ser asumida como oficial, ya que, implícitamente, ha limitado lo que ocurre en Cuba a la actuación del gobierno. Pero después de sacarse de la manga la inefectiva vertiginosidad del homo cubensis, y dado por sentado que esa será no sólo su mayor crítica, sino también la única a lo que ocurre en Cuba, vuelve al uso del mayestático, difuminándolo con un filtro muy poco poroso: el de que todas las “proyecciones […] están trazadas y consensuadas con el pueblo cubano en general”, aunque ya eso y lo que sigue  forma parte del relleno de la digresión original.  

Omito el nombre del entrevistado (y la referencia de la entrevista), sólo para ver si adivinan quién es, porque si bien uno está acostumbrado a que políticos y gobernantes en general sean expertos en tirar balones fuera, hay algunos cuyas respuestas no tienen desperdicio, no sólo por lo hilarante, sino por el nivel de autoridad del entrevistado, lo que, de hecho, las convierte en tragedia. Con respecto a las circunstancias de la entrevista, ésta fue realizada en el estudio de una cadena informativa de un país europeo adonde el entrevistado fue a promocionar un libro de su autoría.

La transcripción reproduce las palabras (y las pausas) tal cual. 

Periodista: ¿Cuál es la mayor crítica que hace usted con respecto a, actualmente, lo que ocurre en Cuba?

Entrevistado: Nuestraaaa mayor crítica?… Mi, mi  mayor crítica? realmente pienso que….que…. vamos a lograr… siempre los cubanos somos insatisfechos en lo que logramos, y que siempre queremos lograr todo,  en el menor plazo de tiempo y sabemos que no es posible siempre, y damos los pasos con la mayor celeridad, todos los factores se esfuerzan porque los logros y las proyecciones que trazamos, que te repito están trazadas y consensuadas con el pueblo cubano en general, se instrumenten cuanto antes y si algo… o sea todo lo que contrarreste o límite o difiera en la consecución de esos objetivos que nos trazamos todos y que todos aprobamos es algo que tenemos que erradicar, que tenemos que superar, y todo lo que hagamos en función de lograr ese objetivo de la nación es la prioridad principal…sobre es… desde esa perspectiva están trabajando todas las instituciones en el país y el pueblo cubano y con seguridad lo vamos a lograr, como hemos demostrado en cincuenta años que cuando nos proponemos algo lo logramos.

En un próximo post pondré el enlace al video de la entrevista y otros comentarios al respecto. 

sábado, 10 de noviembre de 2012

Siempre nos quedará Madrid



El escritor cubano Enrique del Risco presenta sus memorias en "Siempre nos quedará Madrid" junto a los escritores Manuel Sosa y Emilio García Montiel. Día: jueves 15 de noviembre. Lugar: Delio Photo Studio, 2399 Coral Way, Miami, Florida 33145 Hora: 7:30 pm.

martes, 24 de julio de 2012

Viaje de un solo lado


En el memorable comienzo de Archipiélago Gulag, Aleksandr Solzheniltsin cuenta que, hacia 1949, la revista de la Academia de Ciencias publicó una "curiosa noticia" en la que informaba del descubrimiento,en el rio Kolima, de un filón de hielo subterráneo con peces prehistóricos. A pesar de congelados, subrayaba la nota, los peces se mantenían tan frescos “que los allí presentes rompieron el hielo y se los comieron con fruición”. Probablemente, aclara Solzheniltsin, “los escasos lectores de la revista [quedaran] asombrados de que la carne de pescado pudiera conservarse tanto tiempo en el hielo”, pero sólo quienes se comieron esos "tritones" -esto es, los hambrientos presidiarios de Kolima, uno de los mayores gulag del estalinismo- captaron de inmediato el “extraordinario sentido de tan imprudente despacho”.

Algo similar es lo que sucede con muchas notas oficiales del gobierno de Cuba, o de sus instituciones, como ésta del Ministerio de Turismo de Cuba (Mintur) hecha pública ayer por la agencia Prensa Latina: en ella se anuncia la apertura de dos vuelos chárter entre Japón y Cuba como “parte de los esfuerzos por consolidar la industria turística cubana” lo que “permitirá a los viajeros nipones disfrutar de los atractivos turísticos de este destino [Cuba] sobre todo en lo referente al patrimonio histórico-cultural de la Isla, sus valores naturales y la hospitalidad característica de la gente”.

A semejanza del comentario de Solzheniltsin (recomiendo leer completa la nota del Mintur para que no quede duda) muchos lectores tomarán este anuncio como una noticia más; de hecho, no es la primera vez que ambos países convenian este tipo de vuelos. Pero, salvo extranjeros avisados, sólo los cubanos captarán de inmediato -consciente o subconscientemente- lo que, por fuerza de la costumbre, involuntariamente deja entrever la nota: que la “operación área” entre Japón y Cuba es sólo para el turismo japonés; que el cubano -a causa del gobierno castrista que, entre otras violaciones de los derechos humanos, impide a los ciudadanos de Cuba viajar libremente fuera de la isla- simplemente no existe. 

domingo, 22 de julio de 2012

Échale Limón: NG La Banda en Japón,1992



Agradezco al artísta plástico cubano Arturo Cuenca haberme recordado este video de la orquesta cubana NG La Banda tocando en Japón en 1992. Con independencia de los gustos personales por esa expresión de la música bailable cubana conocida como timba -concretada y difundida precisamente por NG La Banda y su director José Luis Cortés- el video resulta interesante como evidencia (al menos en la red no hay muchas otras de orden fílmico) de lo que llegó a sonar en Japón justamente durante el auge de la famosa agrupación salsera japonesa Orquesta de la Luz, y casi un lustro previo al boom de Buena Vista Social Club.Todo lo cual alberga, además, la curiosidad de que, aunque generalizada como salsa, en la popularización internacional de la música cubana  durante la década de los noventa coincidieron, al menos -y acaso, como mínimo- tres diferentes perspectivas musicales. 

Para la época, NG La Banda ya recorria un camino japonés prácticamente inédito -al menos para las nuevas agrupaciomes timberas- de la mano del famoso escritor Murakami Ryu, devenido, como ya he reiterado en otros artículos, empresario y promotor de la música cubana en Japón. En esa etapa, NG La Banda también grabó, o reeditó, varios discos en tierras niponas (entre ellos Echale Limón, Nueva Generación ambos de 1992; Live in JapanCabaret Panorámico, de 1993; La Bruja y Un hombre llamado El Tosco,de 1994, y Cuban House Music, de 1995 ). Ya para el 2000, la orquesta participaría en la música de la película Kyoko escrita y dirigida por el propio Murakami, y protagonizada por la modelo Takaoka Saki, famosa desde mediados de la década por sus desnudos para el libro One,Two,Three (1995) del fotógrafo Shinoyama Kishin, no menos famoso debido a sus conocidos retratos de Mishima Yukio encarnando a San Sebastian asaeteado (1968) y, posteriormente, tanto por su album Muchacha mítica (1997), que contenía desnudos parciales de una Kuriyama Chiaki apenas entrando a la adolescencia, como por algún que otro escándalo de cariz semejante. (En 1999, Muchacha mítica, junto con otro album de ShinoyamaResidencia de muchachas, sería retirado del mercado, y en 2003 Kuriyama saltaría a la fama internacional por su papel de Gogo Yubari en Kill Bill)

Más allá de todo ello, del video me llamó particularmente la atención lo siguiente: la descripción de la coreografía en japonés (al inicio);  la "información" (en el minuto 4:28) de que "in England, Picadilly Center, many people dance el limón" y la descripción de la coreografía en inglés que le sigue;  la aclaración de la coreografía en "ruso" (al minuto 5:08): "derechoski, izquierdoski, en los ojoski, arriboski, en el pechoski, alantoski..." (cualquier relación con el contexto fonético-sociocultural del reciente "Chupi chupi" que, como se sabe, está hablado en "italiano", es pura coincidencia); y, finalmente, la presentación que hace José Luis Cortés del bongosero de la orquesta (en el minuto 7:44): "el Bombi, el asesino de las negras de La Tropical". 


domingo, 17 de junio de 2012

Garbanzos y República: disoluciones y dispersiones

(Sin relación con el tema de este blog)

El pasado 8 de junio se celebró en la New York University el coloquio Cuba por fuera. El presente texto es una corrección mínima, con vistas a su lectura, de los apuntes utilizados para mi ponencia. No reproduce, por tanto, todo lo expuesto, o comentado, durante la misma. El texto completo aparece en el blog Cuba por fuera, sitio que recomiendo, y donde se irán publicando las ponencias, los videos, así como diversos temas relacionados con el coloquio.


Garbanzos y República: disoluciones y dispersiones

 Hay una viñeta de Eliseo Diego, titulada “De Esperanza Venablos”, que describe el curioso e inalcanzable sueño de una apagada viejecita. Recogida en sus Divertimentos, de 1946, la viñeta dice:
Esperanza Venablos, esta viejecita carcomida, cerrados los ojos, las manos secas en la falda, no sueña con las palomas, ni con gasas tenues, ni con el rubor pálido de una “puesta” que vio de muchacha. Sueña –pero no vayamos a reírnos- con un plato de humeantes garbanzos. Y sacudiendo la débil cabeza, los nombra una vez y otra: “¡Qué garbanzos, Dios mío, qué garbanzos!”
Porque sucede que Esperanza Venablos no comerá ya nunca garbanzos. Hace quince años que no los prueba, y en todo lo que resta de la eternidad, no los volverá a gustar nunca.
De modo que los humeantes garbanzos son el más hermoso sueño, el más puro. Son, en efecto -¡Dios nos valga!- un puro sueño.
Cuando leí Divertimentos, probablemente hacia inicios de los años ochenta, di en equiparar el sueño de Esperanza Venablos con las rememoraciones de mi familia sobre las infinitas y baratas maravillas gastronómicas que, antes de 1959,  había en “la plaza” (como llamaban en la casa al Mercado Único), en las fondas, en las bodegas, en los “puestos”, en las dulcerías, en aquellos negocios urbanos que llamaban “vidrieras” o en los carros, tarimas y cajones de los vendedores ambulantes. Cuando les escuchaba discurrir sobre ello, especialmente sobre los helados de frutas de los chinos -que consideraban inigualables- o sobre la frutas mismas -cuyo rango de ausencia en el mercado revolucionario, a juzgar por aquellas enumeradas en la Silva Cubana de Manuel Justo de Rubalcaba a finales del siglo XVIII (guayaba, marañón, guanábana, caimito, papaya, aguacate, jagua, mamey, mamoncillo, tamarindo), era bastante generoso- venía a mi cabeza Esperanza Venablos y sus imposibles garbanzos humeantes. La ausencia de esos garbanzos, de esas viandas, de esos helados o de esas frutas eran también, en un sentido amplio, la disolución forzada de una cultura material; disolución sostenida no por la cotidiana obsolescencia de objetos (o funciones) paulatinamente reemplazados por otros de mejor calidad o funcionamiento, sino por la desaparición de los primeros y la imposibilidad de los segundos. Las rememoraciones de mis mayores no remitían, por tanto, a la nostalgia de un ámbito infantil o juvenil, sino a carencias sobrevenidas en plena adultez, probablemente en un lapso no mayor de diez años. Carencias disimuladas, a veces, por la dispersión de los productos o la marginalidad con que la se comercializaban En su Informe contra mí mismo Eliseo Alberto Diego enumera:
No había mucho, pero si buscabas por aquí o por allá, había. Algo había. Algo. Había caramelos en el zoológico de 26. Galletas con queso crema en el Parque Almendares. Coctel de ostiones en San lázaro e Infanta. Panetelas borrachas en el Ten Cent. Yoghourt de sabores en la cafetería de la Universidad de La Habana. Refrescos de naranja en el Coliseo de la Ciudad Deportiva. Quesos azules en la calle Muralla. Chiviricos en  La Pelota. Pizzas en la Piragua. Esponrús en la Ward de Santa Catalina. Chocolates (peters, decíamos) en el Parque Lenin. Croquetas al plato en la cafetería de 23 y F. Caldo de pollo en El Castillo de Jagua. Masarreales en la Escuela de Letras. Pan con tortilla en los merenderos de Santa María del Mar. Algodón de azúcar en la carpa del Circo Nacional. Discos Voladores en el SODAINIT de 21 y 12. Brazos gitanos en la dulcería de Los Andes. Dobos en Silvain….
Porque la desaparición no es únicamente la de “antes”, sino también la de “ahora”; la agravada por el imperativo de la adquisición inmediata, por el reconocimiento tácito de que lo que “sacaban” hoy podía agotarse en cuestión de minutos, en un particular local de dispendio o en todos a la vez. “Sacaban” o “llegaba” o “venía”, verbos que connotan no sólo escasez o ineficiencia, sino también la temporalidad y direccionalidad imprevisibles determinadas por la autoridad.  (En este sentido, la cola es tal vez el mayor aporte revolucionario a la imagen del espacio urbano; amén del resto del campo socialista). La duración en el mercado de un producto -o de cualquiera de sus sucedáneos revolucionarios, como los zapatos plásticos, el ineficaz barberito para cortarse el cabello o los romos cubiertos de “campismo” con sus fundas de plástico a modo de peces- se convierte en aleatoria e impredecible, además de desequilibrante -reflejo de los propios desatinos y caprichos económicos gubernamentales- para cualquier tipo de planificación, familiar o personal, de futuro. Así, a la nostalgia de ese antes mediato (ya asentado como irrecuperable) se suma la nostalgia de un antes inmediato donde se evoca, no ya lo existente antes de 1959, sino lo que había el año pasado o el mes pasado y que deviene igualmente irrecuperable (la libra de azúcar para Chile; el desmantelamiento de las pilotos, o su reinterpretación en forma de pipas de cerveza, no menos imprevisibles en su ambulantaje; o la aparición y desaparición del “mercado libre campesino” o de los artesanos de la catedral).  

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sábado, 5 de mayo de 2012

Españoleando: el Mercado de Pescado de Tsukiji

Españoleando (El Intermedio) visita el famoso Mercado de Pescado de Tsukiji, asiste a su impresionante subasta de pescado a las cinco de la mañana y trata de averiguar qué le gusta más a los japoneses, si el chorizo, las anchoas o el jamón ibérico. 

El Mercado de Pescado de Tsukiji -oficialmente Mercado de Tsukiji, y donde no sólo vende pescado- forma parte del sistema conocido como Mercado Central Mayorista de Tokio y fue establecido en 1935 a partir de la relocalización y concentración en el área de Tsukiji (al sureste de Tokio) de dos de los mercados más importantes de la ciudad desde el siglo XVII: el mercado de vegetales de Kyōbashi, y el mercado de pescado de Nihonbashi. Para 2014, en otro movimiento más de recuperación de zonas céntricas de Tokio -en este caso,Tsukiji- para el boom constructivo que se mantiene desde hace más de una década, el Mercado será alejado al distrito de Kōtō ku, al este de Río Sumida.

Españoleando: ¿cuán de honrados son los japoneses?

Españoleando (El Intermedio) se divierte tratando de filtrar una de las características de la cultura contemporánea japonesa que más asombra a los extranjeros. Asombro de transfondo similar al que impactara las agencias noticiosas del mundo el pasado año al advertirse la ausencia de escenas de violencia, vandalismo o acaparamiento durante el período de recuperación luego del desastre de Sendai. Aparte de lo que corresponde al ámbito socioeconómico, el análisis del tema -y no sólo para Japón- se vuelve más atractivo al considerar, mínimamente, los conceptos de seguridad y cooperación (en sus diferentes niveles) como conformadores de la imagen  urbana.