domingo, 22 de julio de 2012

Échale Limón: NG La Banda en Japón,1992



Agradezco al artísta plástico cubano Arturo Cuenca haberme recordado este video de la orquesta cubana NG La Banda tocando en Japón en 1992. Con independencia de los gustos personales por esa expresión de la música bailable cubana conocida como timba -concretada y difundida precisamente por NG La Banda y su director José Luis Cortés- el video resulta interesante como evidencia (al menos en la red no hay muchas otras de orden fílmico) de lo que llegó a sonar en Japón justamente durante el auge de la famosa agrupación salsera japonesa Orquesta de la Luz, y casi un lustro previo al boom de Buena Vista Social Club.Todo lo cual alberga, además, la curiosidad de que, aunque generalizada como salsa, en la popularización internacional de la música cubana  durante la década de los noventa coincidieron, al menos -y acaso, como mínimo- tres diferentes perspectivas musicales. 

Para la época, NG La Banda ya recorria un camino japonés prácticamente inédito -al menos para las nuevas agrupaciomes timberas- de la mano del famoso escritor Murakami Ryu, devenido, como ya he reiterado en otros artículos, empresario y promotor de la música cubana en Japón. En esa etapa, NG La Banda también grabó, o reeditó, varios discos en tierras niponas (entre ellos Echale Limón, Nueva Generación ambos de 1992; Live in JapanCabaret Panorámico, de 1993; La Bruja y Un hombre llamado El Tosco,de 1994, y Cuban House Music, de 1995 ). Ya para el 2000, la orquesta participaría en la música de la película Kyoko escrita y dirigida por el propio Murakami, y protagonizada por la modelo Takaoka Saki, famosa desde mediados de la década por sus desnudos para el libro One,Two,Three (1995) del fotógrafo Shinoyama Kishin, no menos famoso debido a sus conocidos retratos de Mishima Yukio encarnando a San Sebastian asaeteado (1968) y, posteriormente, tanto por su album Muchacha mítica (1997), que contenía desnudos parciales de una Kuriyama Chiaki apenas entrando a la adolescencia, como por algún que otro escándalo de cariz semejante. (En 1999, Muchacha mítica, junto con otro album de ShinoyamaResidencia de muchachas, sería retirado del mercado, y en 2003 Kuriyama saltaría a la fama internacional por su papel de Gogo Yubari en Kill Bill)

Más allá de todo ello, del video me llamó particularmente la atención lo siguiente: la descripción de la coreografía en japonés (al inicio);  la "información" (en el minuto 4:28) de que "in England, Picadilly Center, many people dance el limón" y la descripción de la coreografía en inglés que le sigue;  la aclaración de la coreografía en "ruso" (al minuto 5:08): "derechoski, izquierdoski, en los ojoski, arriboski, en el pechoski, alantoski..." (cualquier relación con el contexto fonético-sociocultural del reciente "Chupi chupi" que, como se sabe, está hablado en "italiano", es pura coincidencia); y, finalmente, la presentación que hace José Luis Cortés del bongosero de la orquesta (en el minuto 7:44): "el Bombi, el asesino de las negras de La Tropical". 


domingo, 17 de junio de 2012

Garbanzos y República: disoluciones y dispersiones

(Sin relación con el tema de este blog)

El pasado 8 de junio se celebró en la New York University el coloquio Cuba por fuera. El presente texto es una corrección mínima, con vistas a su lectura, de los apuntes utilizados para mi ponencia. No reproduce, por tanto, todo lo expuesto, o comentado, durante la misma. El texto completo aparece en el blog Cuba por fuera, sitio que recomiendo, y donde se irán publicando las ponencias, los videos, así como diversos temas relacionados con el coloquio.


Garbanzos y República: disoluciones y dispersiones

 Hay una viñeta de Eliseo Diego, titulada “De Esperanza Venablos”, que describe el curioso e inalcanzable sueño de una apagada viejecita. Recogida en sus Divertimentos, de 1946, la viñeta dice:
Esperanza Venablos, esta viejecita carcomida, cerrados los ojos, las manos secas en la falda, no sueña con las palomas, ni con gasas tenues, ni con el rubor pálido de una “puesta” que vio de muchacha. Sueña –pero no vayamos a reírnos- con un plato de humeantes garbanzos. Y sacudiendo la débil cabeza, los nombra una vez y otra: “¡Qué garbanzos, Dios mío, qué garbanzos!”
Porque sucede que Esperanza Venablos no comerá ya nunca garbanzos. Hace quince años que no los prueba, y en todo lo que resta de la eternidad, no los volverá a gustar nunca.
De modo que los humeantes garbanzos son el más hermoso sueño, el más puro. Son, en efecto -¡Dios nos valga!- un puro sueño.
Cuando leí Divertimentos, probablemente hacia inicios de los años ochenta, di en equiparar el sueño de Esperanza Venablos con las rememoraciones de mi familia sobre las infinitas y baratas maravillas gastronómicas que, antes de 1959,  había en “la plaza” (como llamaban en la casa al Mercado Único), en las fondas, en las bodegas, en los “puestos”, en las dulcerías, en aquellos negocios urbanos que llamaban “vidrieras” o en los carros, tarimas y cajones de los vendedores ambulantes. Cuando les escuchaba discurrir sobre ello, especialmente sobre los helados de frutas de los chinos -que consideraban inigualables- o sobre la frutas mismas -cuyo rango de ausencia en el mercado revolucionario, a juzgar por aquellas enumeradas en la Silva Cubana de Manuel Justo de Rubalcaba a finales del siglo XVIII (guayaba, marañón, guanábana, caimito, papaya, aguacate, jagua, mamey, mamoncillo, tamarindo), era bastante generoso- venía a mi cabeza Esperanza Venablos y sus imposibles garbanzos humeantes. La ausencia de esos garbanzos, de esas viandas, de esos helados o de esas frutas eran también, en un sentido amplio, la disolución forzada de una cultura material; disolución sostenida no por la cotidiana obsolescencia de objetos (o funciones) paulatinamente reemplazados por otros de mejor calidad o funcionamiento, sino por la desaparición de los primeros y la imposibilidad de los segundos. Las rememoraciones de mis mayores no remitían, por tanto, a la nostalgia de un ámbito infantil o juvenil, sino a carencias sobrevenidas en plena adultez, probablemente en un lapso no mayor de diez años. Carencias disimuladas, a veces, por la dispersión de los productos o la marginalidad con que la se comercializaban En su Informe contra mí mismo Eliseo Alberto Diego enumera:
No había mucho, pero si buscabas por aquí o por allá, había. Algo había. Algo. Había caramelos en el zoológico de 26. Galletas con queso crema en el Parque Almendares. Coctel de ostiones en San lázaro e Infanta. Panetelas borrachas en el Ten Cent. Yoghourt de sabores en la cafetería de la Universidad de La Habana. Refrescos de naranja en el Coliseo de la Ciudad Deportiva. Quesos azules en la calle Muralla. Chiviricos en  La Pelota. Pizzas en la Piragua. Esponrús en la Ward de Santa Catalina. Chocolates (peters, decíamos) en el Parque Lenin. Croquetas al plato en la cafetería de 23 y F. Caldo de pollo en El Castillo de Jagua. Masarreales en la Escuela de Letras. Pan con tortilla en los merenderos de Santa María del Mar. Algodón de azúcar en la carpa del Circo Nacional. Discos Voladores en el SODAINIT de 21 y 12. Brazos gitanos en la dulcería de Los Andes. Dobos en Silvain….
Porque la desaparición no es únicamente la de “antes”, sino también la de “ahora”; la agravada por el imperativo de la adquisición inmediata, por el reconocimiento tácito de que lo que “sacaban” hoy podía agotarse en cuestión de minutos, en un particular local de dispendio o en todos a la vez. “Sacaban” o “llegaba” o “venía”, verbos que connotan no sólo escasez o ineficiencia, sino también la temporalidad y direccionalidad imprevisibles determinadas por la autoridad.  (En este sentido, la cola es tal vez el mayor aporte revolucionario a la imagen del espacio urbano; amén del resto del campo socialista). La duración en el mercado de un producto -o de cualquiera de sus sucedáneos revolucionarios, como los zapatos plásticos, el ineficaz barberito para cortarse el cabello o los romos cubiertos de “campismo” con sus fundas de plástico a modo de peces- se convierte en aleatoria e impredecible, además de desequilibrante -reflejo de los propios desatinos y caprichos económicos gubernamentales- para cualquier tipo de planificación, familiar o personal, de futuro. Así, a la nostalgia de ese antes mediato (ya asentado como irrecuperable) se suma la nostalgia de un antes inmediato donde se evoca, no ya lo existente antes de 1959, sino lo que había el año pasado o el mes pasado y que deviene igualmente irrecuperable (la libra de azúcar para Chile; el desmantelamiento de las pilotos, o su reinterpretación en forma de pipas de cerveza, no menos imprevisibles en su ambulantaje; o la aparición y desaparición del “mercado libre campesino” o de los artesanos de la catedral).  

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sábado, 5 de mayo de 2012

Españoleando: el Mercado de Pescado de Tsukiji

Españoleando (El Intermedio) visita el famoso Mercado de Pescado de Tsukiji, asiste a su impresionante subasta de pescado a las cinco de la mañana y trata de averiguar qué le gusta más a los japoneses, si el chorizo, las anchoas o el jamón ibérico. 

El Mercado de Pescado de Tsukiji -oficialmente Mercado de Tsukiji, y donde no sólo vende pescado- forma parte del sistema conocido como Mercado Central Mayorista de Tokio y fue establecido en 1935 a partir de la relocalización y concentración en el área de Tsukiji (al sureste de Tokio) de dos de los mercados más importantes de la ciudad desde el siglo XVII: el mercado de vegetales de Kyōbashi, y el mercado de pescado de Nihonbashi. Para 2014, en otro movimiento más de recuperación de zonas céntricas de Tokio -en este caso,Tsukiji- para el boom constructivo que se mantiene desde hace más de una década, el Mercado será alejado al distrito de Kōtō ku, al este de Río Sumida.

Españoleando: ¿cuán de honrados son los japoneses?

Españoleando (El Intermedio) se divierte tratando de filtrar una de las características de la cultura contemporánea japonesa que más asombra a los extranjeros. Asombro de transfondo similar al que impactara las agencias noticiosas del mundo el pasado año al advertirse la ausencia de escenas de violencia, vandalismo o acaparamiento durante el período de recuperación luego del desastre de Sendai. Aparte de lo que corresponde al ámbito socioeconómico, el análisis del tema -y no sólo para Japón- se vuelve más atractivo al considerar, mínimamente, los conceptos de seguridad y cooperación (en sus diferentes niveles) como conformadores de la imagen  urbana.


sábado, 28 de abril de 2012

Es más fácil ser paraguayo que ser japonés


Disfruten de este magnífico pasaje sobre los japoneses en el gran programa humorístico La venganza será terrible, del escritor Alejandro Dolina. El pasaje aparece entre los minutos 5:50 y 12:44 en: 

Muchas otras emisiones de La venganza… contienen muy simpáticas referencias a Japón, la mayoría difíciles de seleccionar debido a estar dispersas dentro de la conversación. 

A los lectores españoles probablemente les interese saber que el programa va a presentarse en Madrid, en la sala Galileo Galilei, del 16 al 20 de mayo de este año. La particularidad de este famoso programa, con más de veinte años de duración, es, precisamente, la de no ser propiamente un programa radial, sino una charla que se realiza en un teatro y que se transmite por radio. Otra curiosidad es que se realiza a las doce de la noche  y, en no pocas ocasiones, con lleno total. 

Los programas completos pueden disfrutarse en el blog Venganzas del pasado. Dos de los frgamentos principales del programa (el programa completo dura dos horas aproximadamente) pueden escucharse en  la página web del diario uruguayo El espectador. En vivo, se transmite por la página web de Radio del Plata . En enero y febrero de este año se estuvo televisando brevemente por 360 TV digital. Los videos, que recomiendo, toda vez que del programa apenas existen videos de los programas completos, pueden ser vistos en la página de youtube de esa cadena.  

martes, 17 de abril de 2012

Españoleando: cinco diferencias entre Japón y España

Cinco  notables  diferencias entre Japón y España  Una nueva entrega de Españoleando en el programa humorístico El Intermedio

martes, 10 de abril de 2012

Españoleando: la guadia civil toma Shibuya

La guardia civil trata de poner orden en el populoso barrio de Shibuya. Otra de las simpáticas entregas de la sección Españoleando, de El intermedio.

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